desembre 2020 / ACTUALITAT

Los doctorandos desafían a la UPF en los tribunales

Luisa Faustini

La mayoría de los doctorandos no nos planteamos hacer un doctorado sin financiación. Salvo raras excepciones, entramos en el programa convencidos de que, de una forma u otra, conseguiremos alguna beca o contrato que nos permita mantenernos mientras llevamos a cabo nuestros proyectos de investigación. Digo convencidos porque tal y como está planteado el sistema de becas y contratos no sabemos si lo tendremos ya pasados algunos meses -o años como en mi caso- desde que empezamos. Lo cierto es que tener un contrato lo cambia todo y nos da seguridad y tranquilidad que son fundamentales para avanzar con nuestras tesis (y para poder pagar un alquiler mientras lo hacemos). 

Sin embargo, tener un contrato no es suficiente para protegernos de la precariedad y vulnerabilidad laboral. En mi caso, la financiación de mi contrato viene de parte del AGAUR (Generalitat), quien sólo me financia durante tres años; mientras que el resto de financiadores lo hace durante cuatro años. Tres años es un periodo de tiempo a todas luces insuficiente para acabar la tesis, sobre todo cuando, a la vez, mi contrato me obliga a impartir docencia. La principal consecuencia de esto para todos los que están en mi situación es que la mayoría de nosotros tenemos que acabar la tesis en el paro. Es decir, utilizamos los meses acumulados de paro para seguir trabajando igual que cuando teníamos contrato, algo que ha estado totalmente normalizado por nuestros departamentos. 

“[…] las doctorandas de Catalunya nos hemos organizado y hemos presentado una demanda”

El EPIF (RD 103/2019, de 1 de marzo) vino a acabar con estas discrepancias entre agentes financiadores y, aparte de equiparar nuestros sueldos, hizo obligatorio que todo el mundo pudiera contar con un cuarto año de contrato para acabar la tesis. Todos los responsables de aplicarlo (universidades y centros de investigación) se han estado pasando la pelota y se niegan a hacerlo. Ante esto, las doctorandas de toda Catalunya nos hemos organizado y, a través de nuestros colectivos y el sindicato CGT, hemos presentado una demanda para que se aplique el derecho al cuarto año. El tema sigue judicializado, con diversas suspensiones de vistas y cuestiones procesales que han ido eternizando el proceso. Mientras esperamos, sin embargo, diversas compañeras han sido injustamente despedidas por sus universidades o centros y han acabado o siguen escribiendo su tesis mientras cobran el subsidio por desempleo. 

Esto es exactamente lo que me pasará a mí si no obtenemos pronto una sentencia favorable. El próximo 2 de diciembre acaba mi contrato. El pasado octubre tuve una hija. El permiso de maternidad que alargó mi contrato fue, como en todos los casos, insuficiente. Evidentemente, no he acabado la tesis. El día 3 de diciembre, seguiré redactándola y cuidando a un infante mientras consumo los recursos económicos que debería dedicar a buscar otro trabajo. Un trabajo que, por cierto, no me dará la universidad. 

En medio de esta pandemia que no parece tener fin, el plazo de mi contrato y de mi tesis sigue corriendo. No tengo más remedio que seguir trabajando si no quiero echar a perder el trabajo de estos últimos años. Creo que todos empezamos el doctorado conscientes de que se trataba de una escalada larga y difícil, pero lo que no esperábamos es que en el último tramo nos quiten el oxígeno y las cuerdas, justo cuando el tiempo se ha agotado y aun habiendo peso añadido en la mochila.

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